Noemí Martín González
Consejera de Bienestar Social y Vivienda
del Gobierno del Principado de Asturias
La crisis económica que atravesamos, probablemente la mayor desde el crack de 1929, ha supuesto una dura prueba de resistencia para nuestro incipiente Estado del Bienestar. Por desgracia, la crisis se ha convertido en la coartada perfecta para acometer un profundo proceso de desmantelamiento de las políticas sociales así como los derechos y conquistas laborales y sociales de las últimas décadas.
Pero la crisis también se expresa de forma más inmediata y directa: el aumento del paro supone más exclusión social y más pobreza en nuestra sociedad. Los últimos datos disponibles muestran que más de un millón de familias en este país ninguno de sus miembros tiene empleo. En este contexto, aquellos sectores más desfavorecidos son los que con más crudeza sufren las consecuencias.
Las personas que abandonaron sus pueblos y ciudades en búsqueda de un futuro digno son uno de los colectivos más vulnerables en esta situación. Por eso conviene reforzar las políticas públicas dirigidas a garantizar la imprescindible cohesión social, luchando contra la pobreza, garantizando más justicia social.
Desde que asumí la responsabilidad de dirigir la Consejería de Bienestar Social y Vivienda he procurado centrar todos mis esfuerzos, y el del equipo de hombres y mujeres que me acompaña, para mitigar los efectos de la crisis en las personas, para garantizar más presupuesto para inversión social, para reforzar la red de centros, servicios y recursos dirigidos a atender a las personas que más lo necesitan. Con todo, este esfuerzo no es suficiente. Las necesidades siempre son mayores y las posibilidades limitadas, pero creo que hemos logrado impulsar otras y más comprometidas políticas. Hemos garantizado más presupuesto para la política social, hemos impulsado la gestión pública de los servicios públicos, hemos mantenido el apoyo a las entidades y colectivos sociales implicados en la lucha contra la exclusión social y en la acogida e integración social de inmigrantes.
Es evidente que esta tarea es colectiva. Las administraciones y gobiernos debemos jugar un papel de liderazgo, pero también debemos buscar la colaboración y cooperación de las entidades y organizaciones sociales sin cuya implicación muchos proyectos no serían realidad. Hace ya 11 años que se puso en marcha este Observatorio como un proyecto piloto y hoy es un instrumento consolidado para analizar la evaluación del fenómeno de la inmigración en Asturias. Disponer de datos reales y actualizados, conocer la evolución del fenómeno, los problemas, las demandas de este colectivo es imprescindible para poder articular y planificar las actuaciones y programas. Por eso que me gustaría aprovechar esta oportunidad para destacar el trabajo del Observatorio Permanente de la Inmigración de Asturias, un trabajo tan eficaz como discreto que lleva desarrollando a lo largo de más de una década.
Abril 2011
Julia Fernández Quintanilla
Directora General de Accem
La inmigración tanto procedente de otros territorios del Estado, como de terceros países, se configura como un elemento de diversidad en la sociedad de acogida.
Esta diversidad se encuentra a su vez con otra; la formada por organismos públicos y privados con los que los inmigrantes contactan: Administración (vivienda, salud, empleo, educación, servicios sociales…) y ONG, Fundaciones, Asociaciones (empresarios, vecinos, de apoyo a inmigrantes, y aquellas constituidas por los propios inmigrantes…
Accem desde hace años y reflexionando con otros actores sociales llegó a la conclusión de la importancia de realizar un trabajo, más allá de lo que se entendía por coordinación, en relación con los otros actores que intervenían en los diferentes territorios de actuación, pues creíamos y creemos que esta intervención conjunta puede dar lugar a un conocimiento más profundo y global de la realidad en la que operamos: posibilidades y deficiencias, y entre todos buscar vías nuevas o complementarias a las que ya existen y que nos permiten no quedarnos en la mera respuesta a las necesidades más inmediatas, pudiendo prever las acciones a desarrollar y de esta manera ayudar al desarrollo del territorio en el que estamos.
Una iniciativa como la llevada a cabo por Odina con el Observatorio es un paso decisivo en el objetivo del trabajo conjunto o en partenariado.
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